En ella podrás encontrar información de mucho interés sobre el
Cessna T-37, un bimotor jet para entrenamiento básico usado para
enseñar los principios de funcionamiento de un avión de motor de
reacción instrumentos, vuelo en formación y vuelo nocturno,
afectuosamente conocido como el "Tweety Bird" o "Tweet" también del
Stearman PT-17, en el cual la mayoría de pilotos americanos de la
Segunda Guerra Mundial recibieron su entrenamiento de vuelo
primario, así como una reseña histórica de la aviación, mapas de
satélites, páginas meteorológicas y mucho más.
Siempre soñamos con volar y hace años conocimos el parapente que es el sueño
de ICARO y Leonardo Da Vinci, lo prendimos a volar y nos empezamos a sentir aves.
En la mitología griega, Ícaro es hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta, y de una
esclava. Fue encarcelado junto a él en una torre de Creta por el rey
de la isla, Minos.
Dédalo consiguió escapar de su prisión, pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey
mantenía una estrecha vigilancia sobre todos los veleros, y no
permitía que ninguno navegase sin ser cuidadosamente registrado.
Dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo se puso a
trabajar para fabricar alas para él y su joven hijo Ícaro. Enlazó
plumas entre sí empezando por las más pequeñas y añadiendo otras

cada vez más largas, para formar así una superficie mayor. Aseguró
las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al
conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro, su
hijo, observaba a su padre y a veces corría a recoger del suelo las
plumas que el viento se había llevado, y tomando cera la trabajaba
con su dedos, entorpeciendo con sus juegos la labor de su padre.
Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló
subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la
misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron
preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase
demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni
demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría
volar. Entonces padre e hijo echaron a volar.
Pasaron Samos, Delos y Lebintos, y entonces el muchacho comenzó a ascender
como si quisiese llegar al paraíso. El ardiente sol ablandó la cera
que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó
sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en
el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus
artes, llamó a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro
había caído Icaria en su memoria. Dédalo llegó sano y salvo a
Sicilia bajo el cuidado del rey Cócalo, donde construyó un templo a
Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.