
El Tango
El tango es un estilo musical y una danza
rioplatense, característica de las ciudades de Buenos Aires y
Montevideo de naturaleza netamente urbana y renombre
internacional. Musicalmente tiene forma binaria (tema y
estribillo) y compás de cuatro cuartos (a pesar de que se le
llama «el ritmo del dos por cuatro»). Clásicamente se interpreta
mediante orquesta típica o sexteto y reconoce el bandoneón como
su instrumento esencial.
La coreografía, diseñada a partir
del abrazo de la pareja, es sumamente sensual y compleja. Las
letras están compuestas con base a un argot local llamado
lunfardo y suelen expresar las tristezas, especialmente «en las
cosas del amor», que sienten los hombres y las mujeres de
pueblo, circunstancia que lo emparenta en cierto modo con el
blues, sin que por ello opte para el tratamiento de otras
temáticas, incluso humorísticas y políticas.
Orígenes
culturales: arte urbano de fusión
Si bien el tango
reconoce lejanos antecedentes africanos, latinoamericanos y
europeos, sus orígenes culturales se han fusionado de tal modo
que resulta casi imposible reconocerlos. En esencia el tango es
una expresión artística de fusión, de naturaleza netamente
urbana y raíz suburbana («arrabalero»), que responde al proceso
histórico concreto de la inmigración masiva, mayoritariamente
europea, que reconstituyó completamente las sociedades
rioplatenses, especialmente las de Buenos Aires y Montevideo, a
partir de las últimas décadas del siglo XIX.
Argentina, que
en 1850 contaba con 1,1 millón de habitantes, recibió 6,6
millones de inmigrantes entre 1857 y 1940. Uruguay tuvo un
proceso similar. Se trata de una experiencia humana «aluvial»,
casi sin parangón en la historia contemporánea.
A diferencia
de otras zonas del mundo, los inmigrantes que llegaron al Río de
la Plata a partir de la segunda mitad del siglo XIX, superaban
en cantidad a las poblaciones nativas y fueron parte de un
intensivo proceso de mestizaje multicultural y multiétnico, en
gran medida inducido por el Estado a través de una formidable
promoción de la escuela pública laica.
El tango es hijo
directo de ese intenso mestizaje. Se sabe que los primeros
tangueros eran afroargentinos y afrouruguayos; que el bandoneón
proviene de Alemania; que su sensualidad deriva de su origen
prostibulario, donde los inmigrantes europeos que llegaban solos
a buscar empleo mantenían relaciones sexuales con las nativas,
mayoritariamente afroargentinas e indoamericanas denominadas
«chinas». Se sabe también que el argot del tango, el lunfardo,
está plagado de expresiones italianas y africanas; que su ritmo
y clima nostálgico está emparentado con la habanera cubana; con
el fado, con la tuna, con la jota.... y que «tango, milonga,
malambo y candombe», son parte de una misma familia musical de
raíces africanas y también de las costumbres provenientes de los
gauchos que migraron a la ciudad.
Los Mejores
Carlos Gardel

Fue un cantante
y actor de cine naturalizado argentino, considerado el más
importante tanguero de la primera mitad del siglo XX.
Según algunos investigadores nació en Toulouse, Francia, el 11
de diciembre de 1890, y, según otros, nació en Tacuarembó,
Uruguay, el 11 de diciembre de 1887, viviendo desde su infancia
en Buenos Aires.
Falleció el 24 de junio de 1935 en
Medellín, Colombia, en un accidente aéreo.
La voz de
Gardel ha sido declarada por la Unesco como Patrimonio de la
Humanidad.
El 24 de junio de 2005, por decisión conjunta
de las autoridades municipales de las ciudades de Buenos Aires,
Montevideo, Tacuarembó y Medellín (donde falleció), se
recordaron los 70 años de la muerte de Carlos Gardel.
Por primera vez, se obvió la conmemoración del llamado "Día
de Carlos Gardel" en la ciudad francesa de Toulouse.
Hugo del Carril

Nombre real: Piero Bruno Hugo
Fontana. Cantor, actor y director de cine. (30 de noviembre de
1912 – 13 de agosto de 1989).
Nació en el porteñísimo
barrio de Flores, en la Capital Federal, y ya muy jovencito
comenzó en la radiofonía argentina, como locutor primero,
alternando esta actividad con la de cantor, vocación que traía
ya en el alma y que se nutriría, acrecentaría y afirmaría en la
admiración por Carlos Gardel, y de la que terminó finalmente
haciendo profesión.
Sus convicciones políticas, que lo
acercaron decididamente al peronismo, le provocaron un
enfrentamiento con muchos sectores artísticos adversos a Perón,
que por ese motivo le restaron importancia a su obra y lo
aislaron en el afecto y en la amistad, máxime cuando grabó la
popular marcha "Los muchachos peronistas", registro
que con el tiempo quedaría como símbolo de ese movimiento
político.
Hugo del Carril fue además un hombre de una
corrección ejemplar. Mientras dispuso de medios acudió en ayuda
de cuanto colega lo necesito. Y su palabra, su amistad y su
consejo estuvieron siempre al lado de los jóvenes, a quienes
asistió con su experiencia y su solidaridad. Siempre puso el
gesto amistoso y cordial por sobre las diferencias que en algún
momento lo hirieron.
Esa hidalguía, unida a su simpatía y
a su apostura (una especial mezcla de porteñidad y criollismo),
más sus condiciones artísticas, contribuyeron para ratificar el
adjetivo de ídolo popular que hemos elegido para esta nota como
un merecido homenaje a su digna trayectoria.
Julio Sosa

Con el nombre de Julio
María Sosa Venturini, nació en la localidad de Las Piedras,
departamento de Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926, en
el matrimonio formado por Luciano Sosa, peón rural, y Ana María
Venturini, lavandera.
Lo descubrió el letrista Raúl Hormaza, que no demoró en acercarlo a
Enrique Mario Francini y Armando Pontier, que andaban con ganas
de sumar un nuevo cantor al que ya tenían en su típica, Alberto
Podestá. De ganar veinte pesos por noche en el café, pasó a los
mil doscientos mensuales con Francini-Pontier.
En 1960 reveló su otro aspecto artístico, el de poeta, con la
publicación de un único libro, "Dos horas antes del alba".
También incursionó en la letra tanguera con una muestra "Seis
años", que lleva música de Edelmiro D'Amario.
El periodista Ricardo Gaspari, titular del
departamento de prensa y promoción de la grabadora, lo bautizó
"El varón del Tango" y de igual modo tituló a su primer larga
duración. Todo parecía marchar viento en popa. Sólo había un
inconveniente, enfrentarse al poderoso auge de la denominada
"Nueva Ola", el show business de turno, con el que se venían
cercenando nuestras raíces culturales en la juventud de la
época. Pese al riesgo que ello parecía representar, Sosa logró
una venta de discos impensable para un intérprete tanguero de
aquellos días y tan abultada como la de cualquier cantante
"nuevaolero".

