El Concepto de Orden y la Francmasonería
Fuente: "El Otro Imperio Cristiano"
De la Orden del Temple a la Francmasonería
EDUARDO R. CALLAEY
Eduardo R. Callaey es historiador, escritor y guionista.
Como historiador ha publicado libros y numerosos artículos sobre historia medieval e historia de la Francmasonería. Ha escrito guiones para televisión sobre temas de historia, mitología y religión. Ingresó en la Francmasonería en 1989. Entre 1999 y 2003 se desempeño como Gran Consejero de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Actualmente preside la logia Lautaro Nº 167 de Buenos Aires. Es autor de los libros "Monjes y Canteros"; Una aproximación a los orígenes de la Francmasonería (Buenos Aires; 2001). Ordo Laicorum ab Monacorum Ordine (Buenos Aires, Academia de Estudios Masónicos, 2004) y "El otro Imperio Cristiano; De la Orden del Temple a la Francmasonería"; (Madrid; Ediciones Nowtilus, 2005) Más información sobre la bibliografía de Eduardo Callaey en
Bibliografía E. Callaey
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La francmasonería, institución que hunde sus raíces en la construcción misma de Occidente, no debe ser considerada como una religión ni una secta. Tampoco como una Organización no Gubernamental ni una
asociación civil. Si bien su marco legal puede estar inscripto en los modelos expresados, la francmasonería como estructura independiente en cada
país o en cada obediencia actúa como una Orden, vocablo que es utilizado
a menudo por los masones para definir a su propia institución.
La pertenencia a una "Orden" implica una serie de compromisos y
responsabilidades que exceden el marco de una mera asociación civil. A continuación exponemos una aproximación a esta cuestión, según nuestra personal opinión.
(Extracto de la Introducción al libro "La masonería y sus orígenes cristianos")
“La Orden”… Esta es la forma abstracta con la que los masones
denominamos a la institución francmasónica . Cuando nos referimos a la
masonería , o cuando queremos mencionar a la institución de la que
formamos parte, decimos simplemente “La Orden”. Pero, ¿Qué hay detrás de esta palabra?
¿Qué es una
Orden? ¿Por qué los francmasones utilizamos este término? ¿Qué
significa y que
implica ser iniciado francmasonería?
Podremos comenzar definiendo el término
: Orden, “del latín, ordo, clase,
categoría, regla establecida por la naturaleza, disposición de las cosas de
acuerdo a un método”.
En la historia de Occidente podemos hallar este concepto de ordo utilizado en
diferentes campos, desde lo religioso y lo político hasta el arte y la
arquitectura. Podremos analizar cualquiera de estas acepciones y en todas
encontraremos relación con la francmasonería, pero a los fines de nuestro
trabajo merece nuestra atención aquella que estableció Johnson al decir que:
“…Una Orden puede definirse como una hermandad, sociedad o asociación de ciertas
personas, unidas por Ley y Estatutos peculiares a la sociedad, que persigue un
objeto o designio común, y se distingue por sus costumbres particulares,
insignias, divisas o símbolos…”[1]
Albert Gallatin Mackey nos aporta una segunda definición al decir que “… una
Orden es un gobierno regular o una sociedad de personas dignificadas por marcas
de honor y una fraternidad religiosa…” En cualquier caso Orden implica una regla
y esta, a su vez, impone un pacto de adhesión. En la francmasonería
este pacto está sellado por un acto solemne denominado “iniciación”. De tal modo que
podremos afirmar que la francmasonería
no es una organización basada
simplemente en ese pacto societario de adhesión sino que constituye –en palabras
de Javier Otaola- “…una forma de asociacionismo muy particular…” puesto que la
masonería
“…se vincula necesariamente, por definición, con una tradición
profesional anterior a los socios que la componen y a una especie de mandato
constituyente t?ito del que no puede apartarse sin perder su propio sentido y
carácter iniciático…”[2]
Ese componente constitutivo está contenido en aquello que los masones
denominamos “Antiguos Límites”, junto con los rituales, los usos y costumbres y
el lenguaje simbólico
que otorga a la francmasonería
su particular distintivo
metodológico. Este conjunto de reglas y prácticas es el que distingue a la Orden
Masónica de otras asociaciones profesionales que devinieron en gremios por
carecer justamente de este componente particular.
Si bien no existe un desarrollo histórico preciso de la Orden, ni un criterio
unificado acerca de sus orígenes, parece muy probable – a la luz de la
investigación presentada en nuestros ensayos- que haya recibido, a lo largo de
su historia, la influencia de otras órdenes religiosas cristianas de las que
toman ciertas características.
Nuestra mirada se ha concentrado sobre la comunidad fundada por San Benito a
partir de la regla creada para sus monjes del monasterio de Montecassino en el
siglo VI y que, con el tiempo, se convirtió en la poderosa Orden Benedictina
cuya influencia en la francmasonería
primitiva es el objeto central de esta
obra.
Las órdenes monásticas surgidas en la alta edad media se extendieron a lo largo
de Europa y no sólo marcaron el rumbo del primer milenio de la cristiandad sino
que monopolizaron en sus claustros la educación de la elite intelectual y moral
de la civilización europea. Los hombres que ingresaban en estas estructuras eran
individuos capaces de sostener un compromiso mayúsculo en contraposición a
aquellos que permanecen en el “mundo profano” o en el clero secular.
Del mismo modo que estas órdenes religiosas tenían un objeto y una razón de ser
que les era propia, la francmasonería
no puede entenderse apartada del método
iniciático ni del sistema simbólico
-alegórico en el que basa su doctrina. Pero
tampoco puede comprenderse si la apartamos de su potencial transformador de la
sociedad a través de la influencia decisiva de sus hombres. Este potencial
transformador de la sociedad ha sido una característica de los benedictinos,
quienes han sido definidos, con justicia, como “Los monjes que transformaron
Europa”.
Si reflexionamos acerca de cuántos postulados y objetivos sustentados en el
pasado por la francmasonería
son hoy patrimonio de la humanidad y si pudiéramos
imaginar el inmenso número de voluntades que han debido concentrar un esfuerzo
sostenido para llevarlos a cabo, entonces no resulta difícil concebir un
concepto de Orden ideal más allá de las múltiples expresiones del campo
masónico.
Constructores por definición, los francmasones han creído y creen en un orden
social más justo y en un mundo fraterno. La búsqueda de ese orden es inherente a
la práctica masónica. Pero, como lo señalara Jean Mourgues, “...sólo escogemos a
los constructores que saben estar por encima de las disputas de escuelas, La
perfección de la Orden colectiva se basa en la calidad de los hombres que han de
construirla...(3)"
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en: www.bibliografiacallaey.blogspot.com
[1] Del vocablo “Orden”, Gallatin Mackey, Albert “Enciclopedia de la
francmasonería
”, (México, Grijalbo, 1981).
[2] Otaola, Javier, “La masonería
hoy, Razón y Sentido”, (San Sebastián, Haramburu Editor,1996) p. 41.
[3] Mourgues, Jean; “El Pensamiento Masónico”; (Madrid, Ediciones Kompas) pp. 35
a 42.
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