El Dr. Jorge Elías Adoum
Mago Jefa

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El Maestro de los Nueve
9º Grado

Capítulo I

Historia del Grado

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1. Podemos afirmar, sin temor de equivocarnos, que los personajes que figuran en este Grado son sencillamente apócrifos, y que "el bíblico" Salomón nada tiene que ver con el Noveno Grado, cuya institución es moderna.

Sin duda, este Grado pertenece a la serie gradual de la Iniciación y ocupa el tercer lugar en los Misterios Menores. Las finalidades de la Iniciación en los Misterios Menores eran demasiado elevadas y, por eso, fue necesario dividir su escala en varias partes o grados, para que la mente pudiese así ascender paulatinamente, sin sufrir la dolorosa renuncia a sus propias pasiones y arraigados deseos desenfrenados.

Estas elevadas finalidades son: la unidad de Dios: la inmortalidad del alma; un culto voluntario, sin fanatismo ni superstición; y una moral pura que conduzca al hombre por el camino de la verdad, la justicia y el bienestar.

Su primer objetivo es propagar las luces que pueden esclarecer la razón del hombre para que aprecie su dignidad, lo cual lo convierte en Rey de la Creación, y para que, por medio de su inteligencia, encuentre su relación directa con el Dios Recóndito.

Por lo tanto, la Gran Iniciación tiene por finalidad propagar la libertad de los hombres con el deber de no atacarse unos a otros, en virtud de esta misma libertad.

Después establece una verdadera caridad universal que hermane a todos los pueblos entre sí para que formen una sola familia y elijan, finalmente, un gobernante sabio, desinteresado y fundado en leyes comunes, apropiadas a las necesidades de cada pueblo, a fin de que estas leyes sean apoyo tanto de los débiles como de los fuertes y, al mismo tiempo, la que corrija a los perversos. Estas son las reglas y deberes que la indicaciones Mayor impone.

Ahora debemos verificar y preguntar: ¿Cumplió "el bíblico" Salomón todas las finalidades de la Iniciación? Dimos nuestra respuesta en la historia de los Grados precedentes. Ahora, en este trabajo del Noveno Grado, nos corresponde seguir la Gran Leyenda para descifrar después sus secretos internos.

2. La leyenda del Noveno Grado. "Maestro Elegido de los Nueve", que para muchos es historia, dice lo siguiente: Al término de los funerales de Hiram, Salomón quiso vengar la muerte de su Gran Maestro Arquitecto.

La desaparición de los tres Compañeros del lugar de sus trabajos descubría la identidad de los asesinos. Mientras Salomón meditaba sobre esto, apareció un desconocido -Guardián de los Rebaños, o sea, la Constelación de la Cabra- quien pidió audiencia y luego reve1ó que conocía el lugar donde los tres malhechores estaban ocultos.

El Rey reunió a los Maestros mas ancianos, los cuales eran quince, de los que escogió nueve para la peligrosa expedición, depositando sus nombres en una urna con ese propósito. El primero en salir fue el nombre de Johaben quien, de esta forma, fue designado jefe de la expedición; a continuación, de la misma manera, fueron elegidos los otros ocho Maestros que lo acompañarían. Después Salomón se recogió en un lugar más aislado solamente con los nueve Maestro elegidos, revelándoles el lugar desconocido y determinando con ellos la manera con que capturarían a los criminales para vengar el asesinato de Hiram.

A fin de pasar inadvertidos, los nueve Maestros salieron esa misma noche, guiados por el pastor Desconocido que se había ofrecido para servir de guía. A punto de caer el sol, todos llegaron al lugar de la caverna, llamada Ben-Achar (que significa "hijo del extranjero", según algunos),en la que acostumbraban recogerse.

Dos de los asesinos regresaban a la caverna cuando advirtieron la presencia de los Maestros y huyeron precipitadamente a través de las rocas. Con excepción de Johaben, ocho Maestros los persiguieron a pesar de los obstáculos del terreno y de estar cansados por el viaje, y acortaron distancia respecto de los perseguidos hasta que, los asesinos, viéndose finalmente perdidos, sin salvación, ya frente a un abismo, sin otra vía de escape, prefirieron lanzarse al vacío antes de que los tomaran prisioneros. Así fue como sus perseguidores sólo lograron encontrar sus cadáveres.

Johaben, alejado de los demás y a la espera de que tuvieran éxito en su búsqueda, advirtió que el perro del pastor (el Can Mayor de las Constelaciones) seguía el rastro de alguien que había entrado en la caverna: entonces Johaben, descendiendo los nueve escalones tallados en la roca descubre en el fondo a quien era más culpable, o sea, a quien había asestado el golpe letal y que a esa hora se disponía a descansar. Al verse descubierto por el Maestro, sin poder resistir la mirada de éste, el asesino tomó un puñal con el que pensaba defenderse y lo clavó en su propio pecho, traspasándose el corazón antes de que Johaben pudiese impedirlo.

Otra leyenda dice que Johaben mató al culpable y le cortó la cabeza, pero los Misterios de la verdadera Iniciación no permiten que el Iniciado se vengue y mate al delincuente con sus propias manos, porque ese derecho es propio de la Ley. Entonces los nueve Maestros descansaron hasta la alborada del día siguiente, y luego se apresuraron a cortar la cabeza de los tres criminales; a continuación emprendieron viaje hacia Jerusalén, llegando al anochecer (del día siguiente, tal vez) porque la distancia desde el puerto de Jaifa hasta la Capital es de sesenta kilómetros en línea recta.

Satisfecho Salomón con el resultado de la expedición, y en recompensa por el celo puesto de manifiesto por los nueve expedicionarios, permitió que siguieran gozando del muy merecido titulo de Elegidos Secretos. Después se sumaron a ellos otros Maestros que se distinguieron por sus servicios, y así llegaron a ser quince Elegidos, entre los cuales se hallaba aquel Pastor Desconocido que guió a los nueve Maestros en busca de los asesinos.

Las tres cabezas y los instrumentos de construcción cuya finalidad los asesinos habían pervertido tan criminalmente, fueron exhibidos durante tres días para que los obreros los vieran de forma exclusiva. De esta manera, (ante el crimen como el castigo permanecieron en secreto; únicamente los iniciados pueden enterarse de esto, y tan sólo los Maestros pueden comprenderlo.

Los Elegidos adoptaron, para diferenciarse, una faja negra extendida desde el hombro izquierdo hasta el derecho, y de cuyo extremo colgaba un puñal con el cual se mató Abibalac el asesino, tal como siglos después, Judas se mató tras vender a su Maestro.

Para reconocerse entre si, usaron palabras y signos relacionados con la acción llevada a cabo por los nueve primeros y, así, los ascendidos a este Grado fueron los vigilantes de los obreros y Maestros de la Obra para que no se repitiera el hecho doloroso ocurrido con el Gran Arquitecto del Templo.

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Y que la Masonería siga no siendo nada a los ojos del iluso es la mejor prueba de su valor




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