El Maestro de los Nueve 9º Grado

Dr. Jorge Adoum

Capítulo XIV

El Superhombre, Médico, Sacerdote, Mago



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320. El cuerpo es el instrumento de la mente. Esta afirmación es atrevida, pero es la pura verdad. Puede afirmarse que dicha frase es cierta y, también, que el cuerpo, en su conjunto, exterioriza lo que la mente piensa interiormente. El ser quiso ver y tuvo ojos, quiso oír y tuvo oídos. Cada célula del cuerpo tiene mente o principio inmanente, y éste actúa por su intermedio, sin que haya una parte del cuerpo que no provenga de ella. Una vez que se conoce este hecho importante, se puede decir que la psicoterapia (o terapia mental) es la influencia de la mente superior sobre otra de inferior categoría. Cada órgano del cuerpo consta de un conjunto de células en constante acción y reacción, lo cual convierte al órgano en una totalidad única, y permite que su actividad mental sea armónica. Es la mente orgánica. Esto obedece al campo de la mentalidad humana llamada subconsciente, de la cual proviene el ochenta por ciento de la actividad personal. El veinte por ciento restante forma el consciente. Hay varias facultades en ambas mentes: unos son conscientes, como la sensación, la percepción, el pensamiento, etcétera. Otras son inconscientes o subconscientes, como la circulación, la digestión, la respiración, etcétera. Estos dos aspectos de la mente obedecen a ideas y sugestiones propias (autosugestión) y ajenas. Las actividades mentales -conscientes e inconscientes- se rigen con leyes universales e infalibles, como las siguientes: 1" El subconsciente acepta, sin dudar, y tiene como cierta toda idea que se le sugiera, si no contraría los conocimientos adquiridos, a los que juzga verdaderos. 2" Una vez que acepta esta idea, el subconsciente comienza a manifestar su peculiar consciencia y la pone en práctica, concretándola y guiándose por ella en todos sus actos y expresiones. 3" El subconsciente continuará manifestándose según la idea adquirida, hasta desecharla o sustituirla por otra que sea justa, real y positiva.

321. El término sugestión deriva de "sugerir" y significa un medio directo, indirecto o disimulado de pensar y representar una idea sobre determinado argumento o consejo. La palabra "sugestión" no tiene, pues, sentido misterioso alguno. La Autosugestión consiste en afirmaciones que el individuo se formula a sí mismo. La subconciencia acepta de diversos modos las ideas o sugestiones. Éstos son los principales modos:

  1. Autoridad. Las ideas sugeridas por personas de gran responsabilidad y autoridad comprobadas, como por ejemplo, sacerdotes, maestros, instructores, médicos, abogados, jueces, directores, escritores, oradores, etcétera, tienen una influencia extraordinaria sobre las mentalidades colectivas o individuales.
  2. Imitación.'"Todo el mundo piensa así", dice el vulgo, y de esta manera va copiando ciegamente lo que las demás merites producen. Esto demuestra que el sub-consciente es crédulo y le gusta imitar las ideas ajenas.
  3. Semejanza. Las ideas semejantes a las que yacen en el subconsciente se aceptan más fácilmente mediante sugestión.

Por ejemplo: personas inescrupulosas que fingen ser honradas y así se las considera por el hecho de que imitan los actos, ademanes y apariencia personal de quienes son verdaderamente honrados. De la misma forma, mucha gente acepta sugestiones concernientes a su estado físico por la aparente semejanza con el de otras personas o cosas, lo cual no lo aceptaría por sí misma. La importancia de la Ley de Sugestión se basa en la verdad que esta frase contiene: adquirir fuerza mediante repetición . Cuando se aceptan sugestiones relacionadas con la salud y con funciones o condiciones físicas, etcétera, aquéllas ingresan inmediatamente en el campo de la mente orgánica y subjetiva, la cual comienza a objetivar éstas mismas ideas en formas y funciones físicas. De esta manera, se desarrollan muchas enfermedades y se adquieren otras por medio del contagio, cuando se habla minuciosamente acerca de graves enfermedades o estados patológicos, o se leen textos de medicina. Entretanto, la Ley puede actuar en sentido contrario al de la sugestión negativa. ¡Y ahí están las curaciones milagrosas que lo atestiguan! Estas curaciones, efectuadas mediante magnetismo, psicoterapia, sugestión O cualquier otro método científico, tienen como base el siguiente principio fundamental: La inducción de una idea verdadera, efectuada directa o indirectamente sobre la mente subjetiva o inconsciente, tiene que manifestarse consiguientemente en la forma y en los actos y funciones del cuerpo físico por la fase de la mente consciente, denominada mente orgánica.

322. Definiciones: Las células corporales son elementos orgánicos microscópicos que forman los tejidos. Los tejidos orgánicos son elementos materiales, de diferente estructura, existentes en los diversos órganos y aparatos que constituyen el cuerpo físico. Las células forman los músculos, los nervios, la sangre, los huesos, la piel, el cabello y las uñas. El cuerpo humano es una unidad de células agrupada para el ejercicio de Funciones comunes, constituyendo cada una, de por sí, un nuevo organismo. Cada célula posee un núcleo central, el cual es el punto central de su ser. Al alma, según nuestros espiritualistas, se la considera la semilla del cuerpo físico. Las células se reproducen desarrollándose y separándose, crean células nuevas y luego mueren.

323. Cada célula tiene cierto grado de individualidad e independencia, pero con tendencia a asociarse con otras para formar grupos mayores y, finalmente, se unen todas en un solo grupo, el cual mantiene su correlación con todas las partes y divisiones del cuerpo. La Fisiología conoce más de cuarenta especies células pertenecientes a una Gran familia de diferentes tipos, y cada una desempeña una función especial en la evolución del organismo. Hay células que construyen el tejido muscular; otras, el tejido conjuntivo; están las que separan, adaptan y fijan el fosfato calcáreo de los huesos; otras crean las uñas y lo cabellos; están las células glandulares que segregan los fluidos necesarios para la digestión, y muchas otras que forman el conjunto orgánico y son una enorme comunidad en la que cada individuo trabaja para el bien común. POR LO TANTO, EL CUERPO HUMANO ES UN CONJUNTO DE CÉLULAS Hay células que operan activamente, y otras que se permiten detenerse, a La expectativa para intervenir. Unas son como los planetas que trazan una trayectoria regular, y otras son aventureras, como los gitanos que viven de puerto en puerto, sin establecerse en ninguna parte. Hay células que llevan el material necesario a otras que permanecen estacionarias, ocupadas en su oficio de constructoras. Otras trabajan desmontando tierras, por así decirlo, y recogen los residuos del organismo. Unas son eternas vigilantes que detienen a los intrusos, encerrándolos en verdaderas ciudadelas. Otras incluso constituyen una verdadera defensa y repelen los microbios y gérmenes invasores que provocan enfermedades. Las células del sistema nervioso forman, entrelazadas de un extremo al otro, una red telegráfica de elementos vivos que transmiten mensajes al cerebro. Las células de la sangre llamadas leucocitos, y también glóbulos blancos, son las defensoras del organismo; ante el inusitado ataque de una infección, se abren camino a través de las paredes arteriales y venosas para acudir al foco infeccioso y devorar los microbios causantes de la infección; pero si el cuerpo y la sangre no están puros y sanos, y la invasión microbiana es más pujante, se entabla una lucha de vida o muerte, y finalmente quienes vencen son los invasores. Entonces vienen los leucocitos para socorrer a las otras células, llamadas linfocitos, los cuales, a su vez, al ser impotentes para combatir el mal, reciben refuerzos de las células gigantes. Cuando los microbios vencen a pesar de todo este auxilio, entonces sobreviene la infección de la sangre, denominada septicemia. Sin embargo, aún es posible hacer que los defensores venzan, sugestionando a la mente con pensamientos que propicien salud, los cuales han de ser conducidos hasta la zona enferma.

324. Las células del cuerpo superan los doscientos quintillones. Cada una de ellas ejerce una función especial en el organismo. Los glóbulos rojos obtienen de los pulmones la provisión de oxígeno y energía vital necesarios para la vida de la célula, lo llevan a diferentes zonas del cuerpo y, de regreso, recogen los residuos del organismo, como por ejemplo, las células muertas y dispersas, los despojos provenientes del trabajo de hematosis (la quema de impurezas que se forman en los pulmones), el cual aprovecha el oxígeno del aire y expele el anhídrido carbónico. Este sucinto estudio es necesario para comprender bien y practicar mejor la psicoterapia. También hay células que desempeñan el papel de sustancias químicas, extrayendo de los alimentos los principios necesarios para la debida preparación de jugos que facilitan la función orgánica en los diversos sistemas que componen el cuerpo. Estas células trabajan tan inteligentemente que separan de los jugos sus Principios activos y los combinan de tal manera que inducen a cada órgano a suministrar al cuerpo el producto que le corresponde. Estos productos son: la saliva, la bilis, la leche, etcétera. Sin embargo, las células más activas son las que se proponen trabajar en conjunto en la construcción y reparación de todo el organismo. El cuerpo se reconstruye ininterrumpidamente , y su trabajo es constante y continuo; obsérvese cómo los tejidos se renuevan, un proceso que tiene lugar en las heridas abiertas. Si no fuera así, veamos lo siguiente: una zona del cuerpo resulta herida como consecuencia de cualquier trauma, hubo lesión de los tejidos, músculos y nervios, y la herida sangra y sus bordes están abiertos. Los nervios telegrafían al cerebro y dan aviso de lo ocurrido. El cerebro ordena el socorro. Las células reparadoras afluyen hacia la región herida. Mientras ellas no llegan, la sangre lava la herida para impedir la infección por penetración de los microbios existentes. Después la sangre se coagula, formando una sustancia protectora, semejante a la goma arábiga, que más tarde se transforma en cicatriz. Al llegar las células reparadoras a la zona, comienzan a juntar los bordes de la herida y a unirlos de nuevo. Entonces es el momento en que la mente actúa de un modo sorprendente: los labios de la herida se unen, las células de los tejidos y vasos sanguíneos, etcétera, comienzan a reproducirse con formidable rapidez, mediante sucesivo crecimiento segmentación, hasta formar el material suficiente para la obra reparadora. Las nuevas células aumentan y avanzan por cada lado de la herida y, por úItirno, se unen. ¡Y qué maravilloso fenómeno ocurre! Las células de una categoría se unen con las del tejido semejante; así, las de los vasos sanguíneos buscan a las de su misma especie; las nerviosas proceden de idéntica manera; en fin, todas ellas trabajan armoniosamente hasta ver al tejido homogeneizado y reconstituido. Sin embargo, si la sangre es impura, entonces la herida no cicatriza mientras las células barredoras no terminen la limpieza general del organismo, librándola de toda escoria. una vez que el trabajo de reparación interna terminó y se efectuó la unión, las células de la epidermis se ponen a trabajar, formando piel nueva sobre la cicatriz. En todas estas operaciones se pusieron a de manifiesto la acción y la Coordinación Con el esfuerzo y la indudable presencia de la dirección mental. Los pobres materialistas postulan vanamente leyes físicas para explicar Este fenómeno biológico. El más escéptico se verá obligado a admitir la acción manifiesta de Minúsculos seres vivos y pensantes que coordinan, regulan, y emanan de un plano mental superior. No es suficiente llamarlo poder instintivo, pues el instinto es un nombre que se da a diversas actividades vitales . Una comprensión clara de la actividad mental de las células bastara para darnos la clave del secreto de la Curación Psíquica o Mental.

325. Se halla por demás comprobado que las células poseen mentalidad propia y son seres vivos. Cualquier controversia es simplemente ridícula. La Biología enseña que todo ser vivo está dotado de mente en grado suficiente para desempeñar su función y adaptarse al medio ambiente; por ende, las células del cuerpo poseen la compleja tarea de preservar al organismo en su conjunto, como acabamos de describirlo, demostrando que tienen una memoria rudimentaria que las capacita para que utilicen las expenencias pasadas y sean precavidas. Ellas dan pruebas cabales de gusto y rechazo, y manifiestan tendencias a adquirir ciertos hábitos. Algunos investigadores de la biología moderna pretenden que las células premeditan sus actos y trabajan de acuerdo con previsiones futuras. Las células tienen no solamente mentalidad individual, como en algunos Grupos celulares, sino que existe una real colaboración colectiva. La ciencia desconoce por completo la manera por la cual las células recuerdan las experiencias sufridas y cómo trabajan, pero las Escuelas Iniciática prueban que existe una comunidad telepática superior, como les sucede a las mentes que integran las multitudes cuando las amenaza un peligro. Cada célula de un grupo trabaja para determinado fin y mantiene responsabilidades perfectamente graduadas para con los demás; de manera que a cada órgano del cuerpo se lo considera un ser vivo, dotado de mente propia que controla su función. Cuando un órgano sufre una orientación errónea, la anormalidad se Manifiesta posteriormente; mientras tanto, el error puede rectificarse mediante psicoterapia, y al órgano se lo reencauzará para que funcione de manera normal. Estos hechos se hallan ampliamente comprobados por la biología psíquica, por la psicoterapia y por la psicología experimental; el aspirante puede consultar, sobre esta base, las obras publicadas sobre la materia.

326. Al estudiar la mentalidad colectiva de diversas especies vivas, observamos que las formas gripaies se mueven bajo la anuencia de la mentalidad; por ejemplo, las bandadas de pájaros, los rebaños de animales superiores y los laboriosos enjambres de abejas muestran perfecta coordinación en sus trabajos. No hay persona que no haya sufrido, aunque sea una sola vez, el alucinante Contagio de la multitud. Parece que, en esos momentos, el hombre pierde el dominio de su mentalidad particular y acepta un grado más elevado de mentalidad colectiva. He aquí el arma utilizada por políticos y conductores de masas. El superhombre se halla muy por encima de la influencia de las multitudes, y no grita por el solo hecho de que oye gritos, ni se deja hipnotizar por las muchedumbres, de manera que no pierda su propia voluntad y discernimiento. Volvamos al primer asunto: toda enfermedad tiene su origen en las células, y toda curación debe encauzarse hacia ellas, o sea, hacia la mente de las células, la cual es espíritu y alma de las actividades de la célula. Toda enfermedad deriva de una deficiencia funcional de las células, o Mejor dicho, del  trabajo tendiente a eliminar totalmente los residuos orgánicos. Las células se rebelan a veces contra la ignorancia crasa de la criatura y, como castigo, dejan de trabajar; entonces sobreviene la enfermedad local o general. Sin embargo, felizmente es posible remediar este estado, hablando y conversando con las células, las cuales se reconstituyen obedientemente y vuelven a funcionar como es debido. Puede ocurrir que exista una obsesión mental que tienda a objetivar una Enfermedad ilusiona; entonces, en este caso, la mente obsesionada debe recuperarse mediante tratamientos naturales, como por ejemplo, buena alimentación, respiración completa, autosugestión y afirmaciones positivas que se dirigirán especialmente hacia las mentes de las células. El estímulo que se envía a las células intuye poderosamente incluso sobre la causa material de la enfermedad.

327. Ejercicios Repetir esta afirmación sesenta veces antes de dormir: Yo soy la salud en este cuerpo Mio. Yo soy la armonía en mi cuerpo, que es mi templo. Se la debe repetir conscientemente, sabiendo lo que uno está diciendo. Luego, a continuación, efectuar siete respiraciones completas y retener el aliento, repitiendo las afirmaciones.



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