El Maestro de los Nueve
9º Grado
Dr. Jorge Adoum
Capítulo VII
Los Misterios Inicíaticos del Grado
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91. El Noveno Grado (Maestro de los Nueve o Masón Perfecto) simboliza perfectamente el estado de la humanidad, porque el número nueve es el del hombre. La decoración: Negra, salpicada con llamas rolas; significa el Cosmos en el caos, en el que el Espíritu vuela sobre las aguas, y las llamas rojas con como vórtices de actividad. Las columnas: Ocho columnas, cuatro de ellas rojas, y las otras cuatro, blancas, representando esto: las llamas de la actividad divina proyectaron los cuatro elementos de la Naturaleza con los que se formó el mundo fenoménico. O bien representan al Logos con sus siete constructores. Las luces: Las ocho luces alrededor del altar tienen el mismo significado. También pueden representar: "La Luz brilló en las tinieblas". Dos espadas, un puñal y un triángulo representan la tríada de la que el hombre debe servirse para degollar a los tres grandes vicios, los cuales son: la ignorancia, el fanatismo y la ambición. La Luz en el Oriente: Representa el pensamiento divino que emano de sí al logos y sus siete constructores.
92. La señal. Arremeter con un puñal, con la mano hacia adelante y, entonces
hacer el ademán de herir el corazón diciendo: "Nekan" Esto significa que
el Iniciado debe herir sus propios vicios y errores. Responde "Hakem", llevando
la mano derecha al corazón, lo cual quiere decir que se debe convertir en
ejecutor de la Ley de Causa y Efecto. El brazo armado no es venganza ni
castigo proveniente de la justicia humana, sino que simboliza el castigo
que recibimos como consecuencia lógica del mal que hemos causado. Nada elude
esta Ley inexorable, y la misma igualdad se observa en todos los planos
de la existencia. La Ley de Causa y Efecto es la cuenta corriente que tenemos
de nuestros actos buenos y a los, y nuestro subconsciente o instinto es
el libro en el que aquéllos quedan escritos. Como veremos más adelante,
los estudios relacionados con la Astrología, la Fisiognomía, la
Caracterología,
la Grafología, etcétera, tienen como base la Ley de Causa y Efecto. De esta
Ley no se eximio siquiera la que gobierna nuestro sistema solar. El crimen
cometido por los tres meses del año contra el astro rey de nuestro sistema
solar les acarrea el castigo junto con los diversos elementos que participaron.
Las estaciones del año luchan contra la muerte aparente de la Naturaleza.
A su vez, el sol sufre los mismos fenómenos en relación con el Sol Central
y, por consiguiente, todos los Salvadores del mundo tienen que imitar al
Logos en su vida y muerte.
93. El toque: Significa la humanidad del hombre. El dedo índice es el dedo
humano por excelencia y, al alzarlo sobre los demás, representa, junto con
el pulgar, la voluntad del hombre y su dominio y superación de la Naturaleza
exterior y de la naturaleza interior, ambas indicadas por los cuatro dedos
pasivos.
94. La edad: 8 y 1 años completos indican nuevamente el número de la humanidad.
El descenso de la propia mano derecha: Se relaciona con el tremendo castigo
de los reos, y también puede significar el suicidio de los dos primeros,
lanzándose al precipicio: la mortal caída en las regiones inferiores. Las
señales de este Grado se refieren a los cuatro centros, que son los siguientes:
- la garganta, órgano del verbo, como punto de la investigación y del lugar del descenso en busca de los tres asesinos;
- El corazón, en el cual se refugia la ambición;
- El lugar secreto, doble sede de la generación y la degeneración, y base de toda regeneración. Allí se reúnen las dos corrientes vitales y, finalmente, se encuentran los compañeros que atentan contra el Maestro; y
- El Lugar Sagrado en la base de la columna vertebral, llamado sacro, sobre el cual se apoya la mano izquierda. En este lugar se alza el Árbol de la Vida, morada del desconocido que aparece en el momento más oportuno.
95. La estrella personifica al Guía con su reflejo terrenal: el Pastor
Desconocido.
96. La marcha y la batería hacen claramente hincapié en el número nueve.
97. Las obligaciones del Grado son cinco:
- El secreto que es necesario por dos motivos:
a) porque es el símbolo de la veneración hacia todo lo sagrado, para no ser profanado por las mentes vulgares incapaces de comprenderlo; y
b) porque la existencia del secreto –del sigilo- es el estímulo que nos compele a buscar la perfección, en lugar de permanecer pasivos acerca de lo que ya fue revelado, aunque esté equivocado. - La fidelidad y la perseverancia en los propios objetivos del Grado: la constante lucha contra los tres enemigos de la evolución. Vencer la ignorancia mediante la verdad, el fanatismo mediante la comprensión y la ambición mediante el amor.
- La tercera obligación es la vigilancia, para que estos tres
vicios no vuelvan a desarrollarse en nuestro ser.
- La afirmación de estos principios en nuestra vida diaria.
- Esparcir la Luz Masónica en el mundo profano.
98. LA CONSAGRACIÓN es el más elevado de los tres elementos fundamentales en el orden de la Ley Divina, al igual que de un progreso alcanzado mediante esfuerzo individual. Su reconocimiento interior y su reconocimiento exterior se unen con otros dos elementos:
- La transmisión de un poder al mismo tiempo que la mente se abre hacia la visión dé una verdad representada por la palabra; y
- La incorporación del Neófito al Colegio Interno o a la Cadena Iniciática, de los que será un elemento integrante para aprender las cuarenta y nueve ciencias obligatorias que el iniciado debe poseer.
El Iniciado
-que representa la Sabiduría Divina- blande la espada flamígera y le
aplica, con el mallete, cinco golpes espaciados, de una manera especial.
Esta espada representa que vigila la entrada del Edén, el cual fue cerrado
por la Caída del hombre en el abismo de una vida carente de la redentora
visión espiritual. Hoy, por medio de la Iniciación Real, el
hombre vuelve a ingresar en el Paraíso Perdido, o sea, en el Reino de
los Cielos, que se halla en é1 mismo, en su mundo interior.
99. Atención, atención! Al escribir esta serie titulada
"Éstas es La Masonería", nuestro objetivo es devolver a la Masonería
su primitiva gloria y su brillo glorioso. Por este motivo y con este
objetivo debemos estudiar y practicar, aunque someramente, todas las
enseñanzas para poder sentir que la Masonería penetró en nosotros. El
Maestro Masón es hijo de la Muerte, y el Maestro Secreto es hijo del
Silencio, mientras que el Maestro Elegido es hijo de la Luz.
¿Muerte? -Si, la muerte de lo que es inferior y mortal, de los vicios,
de las
opiniones erróneas y de los juicios falsos, de los credos y creencias
ilusorios, y de los hábitos destructivos, con el objeto de renacer hacia
la verdad, la inmortalidad y la perfección del ser.
¿Silencio? -Sí, silencio de los pensamientos, deseos e instintos inferiores
para que la Presencia Divina (Yo Soy) haga oír su Voz de la Verdad en
el sentido de lo Recóndito de la Consciencia recogida en si misma. ¿Luz?
-Sí, Yo Soy la Luz del Mundo, Luz de Verdad y Vida dentro de cada ser.
La Luz ilumina a todo hombre que viene a este mundo, la cual nace del
silencio que favorece todo crecimiento y proceso interno.
Para llegar a ser un Hijo de la Luz es necesario saber, o sea, aprender,
estudiar; es necesario hacer, practicar y ejercitar; es necesario atreverse
a matar y aniquilar los propios vicios, para que la propia Luz ilumine
a los demás; y además es necesario callar, para no dejar que la mano
izquierda sepa lo que hace la derecha. Todo esto es necesario para convertirse
en perfecto, como el Padre, cuyo sol ilumina a los buenos y a los malos.
Hermano, vamos a continuar aprendiendo y estudiando.
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