El Maestro de los Nueve
9º Grado

Dr. Jorge Adoum
Capítulo IV

Rasgando Velos



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41. Después se procede a leer una larga lista de lugares y deberes, formulando las siguientes preguntas:

  1. Pregunta: - H.·. P.·. V.·. ¿eres Masón?
  2. Respuesta: - Todos mis HH.·. me reconocen como tal.
  3. Pregunta: -¿Cuál es el primer deber de los HH.·. en la Logia?
  4. Respuesta: -Verificar si la Logia se halla debidamente "en seguridad y a cubierto".
  5. Pregunta: - ¿A qué hora los HH.·. comienzan sus trabajos?
  6. Respuesta: -Etcétera, etcétera.

Y así sucesivamente se pregunta acerca de los lugares de cada Oficial, de los aprendices, compañeros, etcétera. Muchos, para no decir todos, creen que esta enumeración tiene por objeto Asegurarse de que todos los hermanos saben de qué se trata y si todos los Oficiales se hallan presentes, pero, en realidad, el objetivo de esta lista es mas importante.

42. Deseamos que cada hermano preste atención a lo siguiente:

  1. Las respuestas a los deberes de los diversos Oficiales contienen varias cuestiones simbólicas muy interesantes.
  2. El cuerpo físico debe proteger a la Logia del alma contra los peligros del mundo exterior y contra las tentaciones e influencias malignas.
  3. Se ordena al Guarda-Templo que impida la entrada de profanos (y de los perros, los cuales simbolizan las pasiones violentas).

El Doble o Cuerpo Etérico, representado por el Guarda-Templo, contribuye a proteger a la Logia, y responde a las órdenes inmediatas de la Mente Superior, simbolizada por el Primer Vigilante, quien debe identificar a todos los que piden permiso para entrar. Esto demuestra que el deber de la inteligencia consiste en discernir y juzgar cuáles son los pensamientos y emociones que deben ser admitidos en el Templo del Dios Vivo, existente en el hombre.

43. El Venerable Maestro se comunica con el Recipiendario por medio del Segundo Vigilante o del Guarda-Templo, y esto significa que el Espíritu no actúa directamente en la materia densa del cuerpo físico, sino que, por medio de la inteligencia, influye sobre el doble Etérico, aunque, una vez que se efectúa la investigación, la mente pueda indicar al doble Etérico que se comunique directamente con el Venerable Maestro. Para simbolizar todo esto, en algunas Logias existe la costumbre de que el Segundo Vigilante dé la orden diciendo: "Hermano Guarda-Templo, mira quién solicita entrar", y a continuación se comunica con el Venerable Maestro (La Vida Oculta. en la Masonería, Charles W. Leadbeater).

44. El triangulo: El Tercer Aspecto de la Divinidad es simbolizado por el Segundo Vigilante cuando ordena el descanso después del periodo de actividad. El Segundo Aspecto es simbolizado por el Primer Vigilante al concluir los trabajos de la Logia por orden del Venerable Maestro porque, cuando el Segundo Aspecto de la Divinidad se retira de las formas que construyó, todo retorna a sus elementos primitivos y el Universo cesa de existir como tal, de modo que queda concluida provisoriamente la Logia del sistema solar.

45. Una reunión en una Logia, tal como una reunión en una iglesia durante la misa, tiene la virtud de llamar la atención de todos los Reinos de la Naturaleza; los Ángeles oyen y conocen que se les va a brindar una oportunidad nueva y favorable para que presten su servicio. Queremos grabar esta verdad en la mente de todos los Hermanos para quedar patentemente convencidos de que la Logia es un lugar sagrado como la Iglesia misma; el Templo es el lugar en que hay que comportarse con total corrección y respeto debidos a los Espíritus Superiores y a la propia dignidad jerárquica. Los Masones deben recordar que las entidades de todos los planos esperan la invocaciones de los Oficiales del templo para tomarlas en consideración, porque uno de los principales métodos para evolucionar conciente en proporcionarles semejante clase de trabajo que ellos se regocijan en atender y realizar.

46. Escuchad bien, Hermanos Masones: el Templo de la Logia debe ser un santuario puro y limpio de todo pensamiento grosero y de todo comportamiento irrespetuoso, en pro de la dignidad humana y del propio beneficio; en la Logia, cada Mason debe considerar que se halla en presencia del Gran Arquitecto del Universo, para poder atraer hacia sus sesiones a los mas elevados Espíritus de la Naturaleza y a los Ángeles celestiales más puros.

47. Los Masones deben tener en cuenta que, desde el momento en el que comienzan las preguntas entre los Venerables y los Oficiales del Templo, se pone en movimiento el mecanismo que llama la atención de los Ángeles de la índole requerida. Debemos recordar siempre lo que hemos aprendido en los Grados anteriores: "El hombre anhela átomos afines a sus pensamientos". Por eso debemos decir con total segundad: el hombre atrae, en su evocación, a los Ángeles afines al Espíritu.

48. La mayoría de las veces, cuando los presentes vibran con el mismo deseo y poseen la misma ansia y fe, se presenta el Ángel Jefe de los Espíritus de la Naturaleza y de los elementales, quienes se reúnen inmediatamente alrededor de los presentes. Aún no llegó la hora para divulgar todos los Misterios de la Iniciación, pero, por el momento, podemos preparar el ambiente con una breve explicación acerca del Misterio del milagro. Milagro no es un hecho sobrenatural sino lo natural sublimado. Al meditar sobre esta explicación, llegaremos entonces a comprender que la invocación al Ángel Jefe de los elementales, quienes están ansiosos por escuchar al hombre, produce el fenómeno que se llama milagro. Tuvimos ocasión de asistir a una misa celebrada por un sacerdote virtuoso, con la intención de pedir por la salud de una madre enferma. Cuando aquel santo sacerdote alzó las manos y formuló la invocación, vimos al Ángel de la Presencia rodeado por sus elementales, alegres y felices, los cuales actuaron de forma milagrosa, y la mujer mejoró milagrosamente antes de que la misma concluyera. Los Masones deben incluso tener miedo de su mal comportamiento dentro de la Logia porque, de esta manera, los elementales y sus Ángeles serán afines a sus actitudes, sentimientos, pensamientos y palabras.

49. Nos vemos obligados a insistir sobre este asunto. El Maestro de los Nueve debe volver a estudiar detenidamente los Grados anteriores y, con especial atención, el que se relaciona con los elementales, para que pueda darse cuenta de lo que ahora estamos explicando y comprender los Misterios de la magia masónica. Debemos saber que, en el momento en el que la Logia comienza, todos los Ángeles auxiliares, los espíritus de la Naturaleza -los elementales con su jefe- refulgen esplendorosamente y están dispuestos a obedecer la voz de mando o de la autoridad. Estas entidades están sumamente impacientes y deseosas de servir al hombre porque saben que logran la inmortalidad mediante estos servicios.

50. Con el tañido de la campana de la Iglesia, o cuando el muacín clama: "Dios es Grande", y cuando el Venerable Maestro da el golpe de mallete, todos los espíritus de la Naturaleza, afines a cada religión, acuden con alegría y presteza, y se manifiestan agitadamente, pero cumplen la actividad que se les ordena. Cuando el Sacerdote o el Maestro comienza los preparativos de apertura, ambos ponen en movimiento el mecanismo que sirve de invocación a un Ángel de la índole requerida quien, por supuesto, se presenta y actúa como Jefe de los espíritus de la Naturaleza y de los elementales que inmediatamente se reúnen alrededor de él.

51. Cada pregunta dirigida en la Logia por el Venerable a sus Oficiales, y cada respuesta, atraen en torno de cada uno de ellos al Ángel que le es afín, junto con sus satélites, y se ubican en el aura de cada Oficial, mientras el Ángel Jefe se adelanta hasta situarse encima de la cabeza del Oficial interpelado. Al mismo tiempo se despierta la atención de varios espíritus de la Naturaleza, los cuales se ponen en actividad; el Ángel Jefe ordena que modulen las formas mentales de los asistentes, que considera necesarias para la realización de la obra. Por tal motivo insistimos en que todos los Hermanos deben considerar a la Logia como un templo sagrado, y que sus pensamientos, sentimientos y palabras contribuyen para purificar cada vez más a la Logia, convirtiéndola en un centro de vibraciones sutiles, elevadas y puras.

52. "Todo pensamiento que emane de un individuo pasa a otro mundo (al mundo invisible) y se convierte en entidad activa al asociarse o unirse con un elemental. Sobrevive como inteligencia activa, como una criatura engendrada por la mente durante un lapso más o menos prolongado, proporcional a la intensidad original de la acción cerebral que la engendró. Un pensamiento bueno se perpetúa como una potencia activa y benéfica, y un pensamiento malo, como una potencia maléfica. De este modo, el individuo siempre esta provocando una corriente en el espacio, en la medida en que propaga sus fantasías, deseos, impulsos y pasiones; esta corriente reacciona sobre la sensibilidad con la que se pone en contacto. El Adepto emana esas formas conscientemente; los demás hombres, inconscientemente. (El Mundo Invisible, Alfred Percy Sinett.)

53. Nuestros sentimientos y pensamientos pueden adoptar formas positivas, siendo nosotros conscientes o no de su existencia. La forma es condicionada por la mente y también por el sentimiento; de modo que todo sentimiento será expresado por la forma correspondiente. Volvemos a insistir nuevamente: ni siquiera debemos Pecar con el pensamiento, a fin de no atraer a las entidades inferiores hacia la Logia. De esta manera, durante la serie de preguntas y respuestas, toda la Logia vibra con la vida de los elementales, que anhelan lanzarse al trabajo, cualquiera que éste sea. Cada grupo de estas entidades tiene un color peculiar que se cierne sobre la cabeza y el aura del Oficial que la representa en el mundo físico. En la antigüedad, cada Oficial era clarividente y percibía a las entidades que se cernían sobre su aura como si fueran una nube luminosa, y veía las auras de los demás Oficiales con sus respectivos colores rosado, azul y verde, predominando cada una de ellas en determinado instante de la ceremonia. El aura del Segundo Vigilante era de color azul eléctrico intenso; la del Primer Vigilante, color dorado; la del Guarda-Templo Interno, de color violeta; la del Segundo Delegado, de color carmesí; y la del Primer Delegado, de color amarillo.

54- Estos Ángeles son los que construyen el Templo y derraman la energía. Si los Oficiales y Hermanos elevan su consciencia hacia los Ángeles y adunan con ellos su voluntad mientras fluye la energía, entonces se forma un excelente canal de energía divina y llega el auxilio omnipotente para el cumplimiento de la Obra.

55. El Ángel que representa al Venerable Maestro es muy evolucionado. Cuando ingresa con sus huestes en la Logia, asume la dirección de los trabajos y presta atención al instante supremo de apertura de la Logia. 56. Cuando el Venerable Maestro, en nombre del Gran Arquitecto del Universo, declara iniciados los trabajos, su Ángel representante ilumina su Estado Mayor con sus rayos, y así refulgen con todo el esplendor de su natural hermosura y colorido. Al mismo tiempo, mediante una luz brillante, cada grupo se conecta con el aura de cada Oficial, sobre el cual derrama la energía del grupo cada vez que se lo llama para que tome parte en el trabajo.

57. Cada Logia regularmente constituida se halla a cargo de un Ángel del Séptimo Rayo, aunque los Hermanos sepan poco o nada acerca de este asunto. Todos los Ángeles auxiliares de la Naturaleza y los elementales con su jefe brillan intensamente y están dispuestos a obedecer la voz de la autoridad. Tras la apertura, estos Ángeles intensifican con sus luces el magnetismo colectivo de los presentes. Por tal motivo, hemos insistido en que los Hermanos depositen su alma y su corazón en las palabras que pronuncien porque la solidez del edificio mental que construyan depende de sus esfuerzos.

58. La Batería tiene un significado muy profundo, y es el de comunicarse con determinados órdenes de espíritus terrestres. La Batería los atrae, y ellos se afanan por servir a quienes son capaces de invocarlos. La Batería del Aprendiz forma un ambiente adecuado para el trabajo de esos espíritus, los cuales acuden con puntualidad y precisión, y son capaces de producir los efectos necesarios cuando se les da la orden. Los Ángeles de las tres luces de la Logia se encargan de dirigir el trabajo de la Obra. El Ángel del Segundo Vigilante dirige el trabajo de los obreros del primer Grado; el del Primer Vigilante, el trabajo de los obreros del segundo Grado; y el del Venerable Maestro, el trabajo de los del tercer Grado. Los espíritus terrestres, obedeciendo al llamado de las Baterías, aparecen ante el primer golpe del Maestro y retornan discretamente a su situación normal cuando otra Batería les anuncia la clausura de los trabajos.

59. Los Grados de la Masonería son como los del Sacerdocio de las iglesias y religiones y, luego de ser conferidos, ningún ser humano puede anularlos. Las creencias personales del Obispo, del Venerable Maestro y de los candidatos, de ninguna manera afectan la validez del sacramento o de la ordenación, y tampoco la anulan si se apartan de sus obligaciones: porque el Amor Divino disculpa las debilidades humanas del sacerdote o del Maestro, Siempre y cuando ellos alimenten y cuiden su rebaño. ¡Cuán ignorantes son quienes piensan que pueden abandonar el sacerdocio o la Orden después de ser ordenados y sublimados! Sin embargo, la necedad es una enfermedad que no tiene remedio... A pesar de ello, podemos asegurar que, al comprender el peligro, que pueden correr quienes se inician en los primeros Grados Y después abandonan la Orden, la Masonería trata de multiplicar o dividir sus Grados y, por tal motivo, no confiere los mismos poderes que la iglesia a sus diáconos y sacerdotes, sino tan sólo a pocos Macones de los Grados superiores…

60. Después de rasgar determinados velos correspondientes a los símbolos de la Tercera Iniciación Menor, y de señalar la responsabilidad de cada Hermano Masón frente a los sagrados Misterios de la Institución, ahora nos compete estudiar la Ley del drama solar que rige el destino del mundo con justicia divina y amor infinito.



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