
Portal En Honor A La Orden Martinista Del Perú
La Vía Cardíaca
Colegio de Lima
Grupo Lucien Chamuel Nº 37
Círculo “Acanto” Nº 19
Nota:
El contenido de este Portal es independiente de cualquier Orden
Martinista.
Este Portal es en recuerdo del S
I
I
Carlos E. Cornejo López,
Aforismos
Louis Claude de Saint Martín
- Todos los hombres pueden serme útiles: no hay ninguno que
pueda hacerme sufrir. Me hizo Dios.
- De todas las vías espirituales que se ofrecieron a mí, no
encontré más suaves, más seguras, más ricas, más fértiles, más
duraderas, que aquellas de la penitencia y la humildad.
- Que claramente se me ha demostrado que hay dos vías: una
en dónde se entiende sin hablar, y la otra en dónde se habla
sin entender.
- Cuando se regenerará, no en un pensamiento, sino en su pensamiento
entero, en su palabra, en su operación, cuando el Espíritu le
penetre en todas sus venas, y se revista de él, cuando todo
en él se transforme en sustancia espiritual y angélica, solo
entonces el Hombre encontrará su ser, en espíritu y en verdad,
el sacerdote del Señor.
- La esperanza de la muerte hace la consolación de mis días;
por eso querría que no se dijera nunca: “la otra vida”; ya que
no hay más que una.
- ¿Qué es del hombre mientras no tenga la clave de su prisión?
- Nuestras obras son las monedas de nuestras luces.
- Cuando he amado más que a Dios cualquier cosa que no sea
Dios, me he convertido en enfermo e infeliz. Cuando he recobrado
mi amor a Dios más que cualquier otra cosa, me he sentido renacer,
y la felicidad no ha tardado en volver de nuevo a mí.
- He visto que los hombres se asombran de morir y que no se
asombran de nacer. Es esto, sin embargo, lo que merecería más
su sorpresa y su admiración.
- El número de personas que engañan es seguramente considerable;
pero el de las personas que se engañan a sí mismas es infinitamente
mayor.
- La plegaria es la respiración de nuestra alma.
- El secreto del desarrollo del hombre consiste en su plegaria;
el secreto de su plegaria en la preparación, el secreto de la
preparación se encuentra en una conducta pura, el secreto de
una conducta pura en el temor de Dios, el secreto del temor
de Dios en Su Amor, porque el amor es el principio y el centro
de todos los secretos, de todas las plegarias y de todas las
virtudes.
- He visto casi generalmente en el mundo que los que no sabían
las verdades, eran los que se apresuraban a decirlas.
- La paz se encuentra bien más en la paciencia que en el juicio;
por eso es mejor para nosotros ser inculpados injustamente que
inculpar a otros, incluso con justicia.
- Aborrezco la guerra, adoro la muerte.
- La única diferencia que haya entre los hombres, es que unos
están en el otro mundo sabiéndolo, mientras que otros están
allí sin saberlo.
- Temamos lo que está mal, pero sólo temamos eso y tendremos
siempre la alegría en el corazón.
- No basta con decir a Dios: ¡Que se haga Tú voluntad! Es
necesario buscar sin cesar el conocerla, ya que si no la conocemos,
¿qué somos, qué podemos hacer?
- Regocíjate cuando Dios te prueba; es una señal evidente
que no te olvida.
- Todas las circunstancias de mi vida fueron como los escalones
que Dios colocaba en torno de mí para hacerme subir hasta Él:
ya que no quería que recibiera alegrías, consolaciones, luces
y felicidad real por ninguna otra mano que la Suya, y su único
objetivo era que viviera y que permaneciera exclusivamente con
Él. Verdad escrita, a partir de mi más baja edad, en mi destino,
y que no hizo más que desarrollarse en todos los tiempos de
mi vida.
- El único mérito que se encuentra en las prosperidades y
las alegrías de este mundo, es que no pueden impedirnos de morir.
- Lo más difícil para nosotros, no es conocernos, sino corregirnos.
- Carecemos mucho menos de inteligencia que de valor.
- Deseé hacer bien, pero no deseé hacer ruido, porque sentí
que el ruido no hacía bien, y que el bien no hacía ruido.
- No quiero que se pruebe a Dios exclusivamente por la naturaleza.
Pero, ¿cómo lanzar un vistazo sobre la naturaleza sin atraer
a su Autor?
- Quisiera que todas las instrucciones de los doctores de
sabiduría comiencen por estas palabras: “Amen a Dios, serán
así más sabios que todos los sabios ".
- Dígase a usted mismo: “Soy hijo del Señor”. Diga esto, hasta
que estas palabras procedan del fondo de su ser: y sentirá que
la oscuridad huye de en torno suyo.
- Los poderes de la acción divina y viva en nosotros no se
entienden sino como lo que hacemos para abrir el centro íntimo
del alma de todos nuestros “hermanos” pasados, presentes y los
por venir, para firmar juntos el contrato divino, es decir,
que hagamos abrir el centro interior de todos los tesoros espirituales
y naturales extendidos en todas las regiones, y que nos regresará,
como él, por decirlo así la acción de las cosas. He aquí porqué
hay tanto hombres sin inteligencia en este mundo; ya que no
hay que trabajar para llegar a la acción real de las cosas.
Es por la irrupción del espíritu en nosotros, y por el impulso
de nuestro propio espíritu, que podemos llegar a la acción de
las cosas, porque es por este impulso que sentamos cada principio
de sus desarrollos, y que le hacemos manifestar sus propiedades,
impulso que opera en nosotros como el azufre opera en los animales,
o como el aire opera en la naturaleza.
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