ALQUIMIA
Tradición que no murió
Dr. Gerard Encausse (Papus)
Capítulo III
La Fabricación de la Piedra Filosofal y sus distintos colores
Veamos ahora cómo se fabrica la Piedra Filosofal. He aquí cuáles son
las operaciones esenciales. Extraer el mercurio común y corriente un fermento
especial, al que los alquimistas denominan Mercurio de los filósofos.
Hacer actuar este fermento sobre la plata, a fin de obtener, igualmente,
un fermento. Hacer actuar el fermento del mercurio sobre el oro, a fin de
obtener también, el fermento.
Combinar el fermento que se obtuvo del oro con el fermento que se obtuvo
de la plata y el fermento mercurial en un matraz de vidrio verde, muy sólido
y de forma oval, tapar herméticamente este matraz y ponerlo a cocer en un
horno especial, al que los alquimistas llaman atanor. Lo único que diferencia
al atanor de los demás hornos es que, por su estructura, permite alentar
durante muy largo tiempo y de una manera especial la antedicha combinación,
ahora de forma oval.
Es entonces (durante esta cocción), y solo entonces cuando se producen ciertos
colores sobre los cuales se basan todos los comentarios alquímicos. La materia
que ese “huevo” contiene se torna primeramente negra y se petrifica en su
totalidad. A este estado se lo designa con el nombre de cabeza de cuerpo.
De repente, a continuación de este color negro se presenta un color brillante.
Este pasaje, del negro al blanco, de la oscuridad a la luz, es una excelente
piedra de toque para reconocer una historia simbólica que trata sobre la
Alquimia. La materia así “fijada” sirve para transmutar los metales impuros
(plomo o mercurio) en plata.
Si se mantiene el fuego, entonces se ve cómo ese color blanco desaparece
poco a poco; la materia adquiere diversas tonalidades, desde los colores
inferiores del espectro (azul, verde) hasta los colores superiores (amarillo,
anaranjado), y finalmente llega al color rojo rubí. Entonces la Piedra Filosofal
está casi terminada.
Dije “casi” terminada, pues, en este estado, diez gramos de Piedra Filosofal
no transmutan más de veinte gramos de metal.
A fin de perfeccionar la Piedra, hay que introducirla en un matraz con un
poco de Mercurio de los filósofos, y empezar a calentarlo. La operación
original, que requirió un año, ahora no exige más de tres meses.
Entonces, los colores reaparecen en el mismo orden que la primera vez. En
este estado, la Piedra transmuta en oro diez veces su peso. Hay que recomenzar
la operación. Esta vez dura solamente un mes, y la Piedra transmuta mil
veces su peso de metal.
Por último, se realiza la operación final y se obtiene la verdadera Piedra
Filosofal perfecta, la cual transmuta diez mil veces su peso de metal en
oro puro.
Estas operaciones se designan con el nombre de multiplicación de la Piedra.
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