Portal En Honor A La Orden Martinista Del Perú
La Vía Cardíaca
Colegio de Lima
Grupo Lucien Chamuel Nº 37
Círculo “Acanto” Nº 19
Nota:
El contenido de este Portal es independiente de cualquier Orden
Martinista.
Este Portal es en recuerdo del S
I
I
Carlos E. Cornejo López,
El Martinismo
de
Jean-Louis de Biasi

EL AUTOR

Filósofo, conferenciante y escritor, Jean-Louis
de Biasi es un estudioso de las diferentes áreas de la Tradición
desde hace más de treinta años. Originario de Venecia y del Sur
de Francia por su familia, su pasión por el Mediterráneo lo condujo
a profundizar en las diversas corrientes espirituales que se desarrollaron
en esta zona.
Cuidadoso en conciliar las exigencias críticas de la razón con el
aporte de las tradiciones y del trabajo práctico que estas conllevan,
su enfoque bastante didáctico permite a cada cual comprender fácilmente
el funcionamiento de estas áreas.
El autor coordina diferentes enseñanzas y formaciones a nivel internacional.
Un buen número de estas actividades concluyen con iniciaciones específicas.
Además de esto dirige una revista masónica francesa en Internet:
“La parole circule”, difundida entre más de 1.500 suscriptores de
todos los países y de todas las Obediencias. Se estiman en más de
3.000 el número de sus lectores.
De formación técnica es Graduado en Filosofía (la cual enseñó durante
más de quince años) y se formó también en terapia Gestalt.
Iniciado en los más altos Grados de las principales tradiciones
iniciáticas occidentales, fue pronto introducido en la Orden Aurum
Solis, siendo actualmente su Gran Maestro e Gran Patriarca Rosa-
Cruz del Orden Kabalística de la Rosa-Cruz. Una parte importante
de sus actividades consiste por tanto en perpetuar esta valiosa
tradición ogdoádica y hermética.
LA OBRA
Tenemos la gran satisfacción de poder presentar en idioma español
una de las más importantes obras sobre el Martinismo escrita en
época reciente. Jean-Louis de Biasi recoge y expone de forma clara
las principales claves de esta corriente iluminista que, dada sus
peculiaridades en la transmisión, no ha estado exenta de incursiones
extrañas y de apropiaciones indebidas que no obedecen a otra cosa
que al lamentable protagonismo de la debilidad humana que siempre
acompaña a la parte más externa de la actuación de los individuos
que, ciegos e insensibles al verdadero espíritu, cristalizan su
propia cárcel y se empeñan en establecer barreras allá donde sólo
debería existir el más absoluto respeto a la diversidad de manifestación
de aquello que esencialmente nos une en una sola Verdad, en un solo
Dios. La presente obra viene a poner algo de orden, a arrojar parte
de la luz primigenia que alimenta a todo martinista, en medio de
una diversidad de Órdenes y de tendencias que han caído en el polo
opuesto al pretendido por Papus, fundador de la Orden Martinista
en Francia, cuyo empeño fue desde un principio colocar el fundamento
que tras la enseñanza libre de Saint-Martin aglutinara su influencia
iniciática, algo dispersa ya en aquél tiempo, orientando los esfuerzos
individuales, canalizándolos, formando un marco alrededor de la
doctrina Martinista. La labor que Papus se dispuso a llevar a cabo
en su época para salvaguardar el corazón y la semilla del culto
primitivo cristiano que se transmitió a través de Martinez de Pasqually
y de Louis-Claude de Saint-Martin, así como de otros Maestros del
Pasado, es necesaria retomarla hoy en día para unir los disperso,
para separar la paja del grano y llegar hasta el corazón del verdadero
Martinista que jamás puede verse cercado por las siglas de una Orden,
sino que a través de su Orden debería siempre encontrar un puente
tendido hacia todos sus Hermanos y Hermanas que en su corazón han
sido partícipes de la misma Luz, de la misma Verdad, del mismo Fuego
Sagrado que se ha mantenido encendido a través de los siglos en
el más absoluto silencio, en la más prudente discreción. Estos seres
que humildemente se acercan y participan de la sabiduría divina,
encuentran en el Martinismo un lugar clave, un punto de reencuentro
con el principio de la Luz tal como lo expresa el Filósofo Desconocido
en la siguiente cita de la Tabla Natural que el autor de la presente
obra recoge en el apartado de la doctrina Martinista: « El hombre,
descubriendo la ciencia de su propia magnitud, aprende que, apoyándose
en una base universal, su Ser intelectual se convierte en el verdadero
Templo, que las llamas que le deben iluminar son las luces del pensamiento
que le envuelven y le acompañan; que el Sacrificio es su confianza
en la existencia necesaria del Principio del orden y de la vida;
es esta la persuasión ardiente y fecunda ante la cuál la muerte
y las tinieblas desaparecen; que los perfumes y las ofrendas son
su plegaria, son su deseo y su celo por el reino de la Unidad; que
el altar es esta convención eterna fundada sobre su propia emanación
y es aquella a la que Dios y el Hombre llegan a advertir, para encontrar
el uno su gloria y el otro su felicidad; en una palabra que el fuego
destinado a la consumición de los holocaustos, este fuego que nunca
se extingue, es aquél de la chispa divina que anima al hombre y
que, si se hubiera mantenido fiel a su ley primitiva, lo habría
mantenido por siempre como una lámpara brillante emplazada en el
trono del Eterno, a fin de iluminar los pasos de aquellos que se
hubieran alejado ; ya que, entonces, el hombre no debe dudar que
él hubiera sido el testimonio vivo de la Luz y de la Divinidad».
Pese a todos los obstáculos que, desgraciadamente, son los primeros
que afloran al mundo corrompido, el verdadero Martinista nunca dejó
de ser, tal como decía Papus, “un sembrador de verdades, un modesto
y un humilde cuyo corazón ha iluminado el cerebro por la práctica
de la devoción y de la caridad...”. Y para ello se aplica en el
estudio y en la meditación de la vía de Jesucristo..., pero como
bien advierte un texto martinista: “...ocurre que muchos, a fuerza
de escuchar el evangelio, se han perdido el espíritu de Jesucristo”.
El espíritu de Jesucristo se ha dispuesto en dogmas esclavizantes
al servicio del poder temporal, que auxiliado por los espectaculares
avances de la ciencia y de la tecnología, han pervertido su origen
y han alejado aún más al hombre de su verdadera naturaleza espiritual.
Es por esto que, ahora más que nunca, corresponde al Martinismo
seguir trabajando de forma silenciosa, pero efectiva y operativa,
para no dejar que la Gran Obra pierda el fuego capaz de transmutar
su materia más oscura en la Piedra de la Inmortalidad, el Cuerpo
del Cristo Glorioso que acoge en su seno la Asamblea de almas regeneradas
en comunión perfecta.
“Sembrar, enseñar y cultivar” decía Papus, pero para sembrar es
preciso haber encontrado la semilla, y es hacia esta semilla que
nos orienta la presente obra, tanto si quien la lee es un Iniciado
en una Orden Martinista o simplemente es un profano cuyo corazón
se ha sentido llamado por los principios y prácticas que en ella
se esbozan.
El Martinismo, ayer, hoy y siempre, seguirá actuando sobre todos
los planos, veladamente, desconocido a los ojos del mundo, hasta
que el Eterno disponga que es llegado el tiempo de la cosecha y
el género humano sea reintegrado al lugar que por naturaleza le
corresponde. Su objetivo no es conducir al hombre hacia el esoterismo
o hacia su Orden, sino el de servir al cristianismo y guiar a sus
hermanos perdidos hacia la Luz de Cristo que ellos han olvidado.
“Sin embargo, este deseo vendrá del otro y no será suscitado por
el Martinista, que, actuando bajo el orgullo, dejaría de ser cristiano
e iniciado”.
Diego Cerrato
Presidente del G.E.I.M.M.E.
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