Portal En Honor A La Orden Martinista Del Perú
La Vía Cardíaca
Colegio de Lima
Grupo Lucien Chamuel Nº 37
Círculo “Acanto” Nº 19
Nota:
El contenido de este Portal es independiente de cualquier Orden
Martinista.
Este Portal es en recuerdo del S
I
I
Carlos E. Cornejo López,
El Templo Interior
Los masones hemos sido iniciados tales, para la
construcción del templo ideal, hemos sido iniciados en un arte bajo
el designio del oficio de constructor, por eso nos llaman obreros
y nuestro templo el Taller. Este templo representa en primer lugar
el hombre mismo, después representa la sociedad y por último representa
la creación. Nuestro arte de constructores se denomina ARTE REAL,
porque a instancias del Rey Salomón quien hizo construir el Templo
de Jerusalén, dedicado a DIOS VIVIENTE, nosotros construimos el
Templo en el Hombre, en el Mundo, A La Gloria Del G.·.A.·.D.·.U.·..
¿Qué es el hombre, según la tradición iniciática?. La Concepción
racionalista del hombre, que sirve de fundamento a la civilización
contemporánea no corresponde a su verdadera esencia e impide la
comprensión de ésta. En tanto que ser puramente orgánico, es solamente
un egoísmo que se afirma y un animal gregario. Sus manifestaciones
espirituales solo son una función de la sustancia gris del cerebro.
¿De donde viene pues esta angustia que se ampara en si mismo cuando
ha tenido éxito en satisfacer sus necesidades materiales, que hay
en la conciencia tranquila y que siente aún la satisfacción del
deber cumplido?. ¿De dónde el hombre debe el principio, irracional
que le fuerza a "clamar un sufrimiento desconocido" en un lenguaje
comprendido del corazón?. ¿Por qué desde el día en que se ha puesto
a contemplar el cielo y el mundo supone la existencia de un secreto
en el interior y en el exterior de si mismo? Schiller ha dicho:
"EN MI Y FUERA DE MI ESTA ESCRITO EL JEROGLÍFICO DE UN FUERZA QUE
ME PARECE..."
La Concepción iniciática del; hombre no se ha limitado a la del
sapiens de la antropología científica no sólo es la Unidad sociológica
que compone la colectividad humana. El hombre es mucho más y mejor
que esto: desborda la fórmula del binario cartesiano, compuesto
de cuerpo y alma. Iluminado por la tradición iniciática, el hombre
es el hijo del cielo y de la tierra, el centro de la Gran Triada,
siendo ésta la Cadena que une la Esencia, a la Sustancia. Su espíritu
pertenece al cielo y su cuerpo a la Tierra. Según las palabras escritas
sobre la Tabla de Esmeralda del hermetismo, el hombre se eleva de
la tierra al cielo y desciende del cielo a la tierra, aprende la
sabiduría de las cosas visibles e invisibles. Es el espejo que refleja
el rayo divino y que coexiste en él sin mezclarse lo divino con
lo material. Según la filosofía hindú, el hombre participa de la
emanación divina de la cual un rayo forma en cada ser una parte
superior y descarnada que le sirve de guía en todas las fases de
su evolución; es una noción análoga al del Ángel de la Guarda (guardián)
de los cristianos. El hombre integral realiza en sí mismo el equilibrio
del espíritu, imagen del LOGOS, y su envoltura corporal.
La edificación del templo Interior es precisamente la reconstitución
del hombre verdadero por medio de su perfeccionamiento; es entonces
que desaparecen en él todos los VELOS que son obstáculos y que disimulan
a sus ojos la verdad real; el egocentrismo del cuerpo se subordina
al teocentrismo del espíritu; el hombre ha perdido su unidad original
y se encuentra como descentrado; la iniciación lo torna a su sitio
que le devuelve elevándolo según la vertical que une el hombre al
cielo. Cuando se admite el concepto iniciático de la naturaleza
humana, el Bien es la unión del libre albedrío humano y del PRINCIPIO
SUPREMO, mientras que el Mal es la oposición de estas dos fuerzas.
En el primer caso, uno ve realizarse la asociación del hombre libre
con la economía divina del mundo. En el segundo, hay disociación
de los dos.
En su calidad de Orden Iniciática, la Francmasonería, tiene por
tarea colaborar con el PRINCIPIO SUPREMO y buscar a realizar en,
este mundo el provecho del G.·.A.·.D.·.U.·.. No hay un abismo entre
esta doctrina de la predestinación del hombre y las concepciones
más altas de la filosofía positivistas y materialista. En un H.·.,
la neutralidad ó incomprensión de este deber esotérico representa
la infancia masónica, ó la pseudo iniciación. La oposición activa
y la negación del Principio Supremo, que limitan al hombre al plan
de los fenómenos, constituyen la CONTRA INICIACIÓN.
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