Portal En Honor A La Orden Martinista Del Perú
La Vía Cardíaca
Colegio de Lima
Grupo Lucien Chamuel Nº 37
Círculo “Acanto” Nº 19
Nota:
El contenido de este Portal es independiente de cualquier Orden
Martinista.
Este Portal es en recuerdo del S
I
I
Carlos E. Cornejo López,
La Iniciación Martinista
El Martinismo es una escuela de alto hermetismo,
que se descubre a muy poca gente, prefiriendo la calidad a la cantidad.
La iniciación Martinista es el resultado de una enseñanza, pero
hay en su desarrollo una parte inmensa de formación personal. Cualquier
poder conocido por la naturaleza o la sociedad, para ser útil debe
desarrollarlo y adaptarlo a su función, aquél que ha de beneficiarse.
Existe una cualidad de alma, que caracteriza esencialmente al verdadero
Martinista; es aquella afinidad entre espíritus unidos por un mismo
comportamiento intelectual, por las mismas tendencias. De todo lo
cual se sigue la obligatoria constatación que el Martinismo está
compuesto por seres que, en una primera etapa, meditan aislados
y solitarios en el silencio de su gabinete, buscando su propia iluminación.
Cada uno de estos seres, en una segunda etapa, tiene el deber, una
vez que han adquirido el conocimiento de las leyes del equilibrio,
de transmitir su comprensión a su alrededor, a fin de que quienes
deban comprender, participen de la verdad de su vida espiritual.
Es aquí entonces, donde interviene la misión de servicio del Martinismo.
Es solamente en este sentido que esta corriente espiritual especial
encuentra su lugar en la tradición occidental.
Los asuntos de dinero son casi desconocidos en la Orden. Los grados
son conferidos siempre al mérito y no pueden ser nunca objeto de
tráfico.
La afiliación a la ORDEN Martinista es buscada sobre todo por la
instrucción, que lleva bastante lejos y que comprende el estudio
profundo del simbolismo y el hermetismo.
La Orden abre sus portales tanto a los hombres como a las mujeres,
no demanda a sus miembros ningún juramento, sólo solicita a su tiempo,
un compromiso de trabajo sincero. Tampoco impone ningún dogma.
Acoge sin distinciones a todos los que sienten en sus corazones
el amor por el prójimo y que desean trabajar por el bien común.
Dentro de la orden es de rigor poseer el espíritu de comprensión
más acentuado.
En principio, la Iniciación Martinista debe ser conferida de una
sola vez.
Prácticamente, es recomendado hacerla en tres partes, no para perpetuar
las innovaciones de PAPUS, sino para asegurar que los recipiendarios
sean verdaderos hombres de deseo y no simples curiosos. El tiempo
que separar las iniciaciones es variable, depender del grado de
evolución del nuevo Martinista, de su trabajo, etc. No hay ningún
interés en negar estas iniciaciones.
Sólo el S. I. puede ser llamado realmente Martinista, pero la enseñanza
Martinista puede, desde el primer grado ser dispensada en toda su
integridad. Al S. I. que haya dado pruebas de una verdadera comprensión
del espíritu del Martinismo, y que sea juzgado capaz de transmitir
a su alrededor la Iniciación, podrá serle conferido el grado administrativo
de S. I. Iniciador (o S. I. IV, o Iniciador Libre).
Los Martinistas deben siempre reunirse alrededor (o delante) de
un altar cubierto de tres manteles: blanco debajo, rojo en medio,
y negro encima, como soportes del Tentáculo, as como de las tres
Luminarias. Los asistentes pueden revestirse con una túnica blanca
con un cíngulo, la máscara es usada sólo en las Iniciaciones. Se
recomienda estudiar las obras del Filósofo Desconocido, los esoterismos,
las doctrinas tradicionales, el lado esotérico y místico de los
diversos sistemas religiosos, con la exclusión de todo ocultismo
práctico.
No debemos olvidar jamás que el Martinismo es un Cristianismo trascendente,
y que aquellos que no reclaman ser de la Tradición Cristiana, no
pueden decirse Martinistas.
Signos de reconocimiento general adoptados por los Martinistas:
Pregunta: ¿.....?
Respuesta: ........
Cuando muchos Martinistas libres se encuentran para trabajar en
común, se reúnen en el domicilio de uno de ellos. No tratan de construir
un grupo permanente, al contrario, su grupo deja de existir una
vez que la reunión ha terminado. Durante la reunión, uno de ellos,
el Iniciador Libre, si hay uno, si no el Martinista más antiguo,
ejerce las funciones de Presidente, otro, en el lado opuesto, de
la sala, hará las funciones de Substituto.
Debe haber sobre la mesa:
Las tres Luminarias
Los tres manteles
El Tentáculo tradicional del Martinismo.
Se recomienda quemar incienso, al menos al comienzo de la sesión.
Al comienzo y al final de la sesión los asistentes formarán la cadena
de unión, sin cruzar sus brazos, poniendo la mano derecha sobre
la izquierda de su Hermano o Hermana a la diestra. Durante la cadena
de unión los Hermanos evocan con el pensamiento al Filósofo Desconocido
y a los Maestros Pasados del Martinismo.
Para marcar el comienzo y el final de las sesiones, con el fin de
aislar la asamblea del mundo profano, un corto diálogo se realiza
entre el Presidente y el Substituto, los términos no han sido fijados
"ne varietur"…
Es preferible realizar las iniciaciones individuales "de hombre
a hombre".
No hay ritual de iniciación.
Es suficiente exponer al recipiendario el simbolismo de las Luminarias,
de la máscara, del manto, as como los principios y fines del Martinismo.
El juramento y la consagración son obligatorios; el juramento no
debe conllevar ninguna obligación de obediencia.
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