Rev. Emmet Fox

Emmet Fox nació el 30 de julio de 1886 en Irlanda, en una familia de
larga tradición católica. Su padre, que fue médico, falleció cuando el
pequeño Emmet tenía nueve años de edad.
Algunos afirman que
desde temprana edad, Fox manifestó un cierto poder curativo. Según estas
versiones, a la edad de seis años, Fox habría curado a su propia madre
y, en otra ocasión posterior, a su hermana enferma. Esta capacidad
curativa habría sido entendida por Fox no como un don especial suyo,
sino como una capacidad que provenía de un poder que toda persona poseía
Durante su adolescencia, Fox empezó a sentir ciertas divergencias
con las enseñanzas del catolicismo romano. Se afirma que este fue un
proceso gradual, como parte de su búsqueda por investigar el fenómeno de
la sanación por medio de la mente y de la oración. A los dieciocho años
de edad, empezó a estudiar seriamente, y por cuenta propia, las posibles
respuestas a la explicación de este fenómeno. Así, empezó a leer y a
estudiar las enseñanzas de movimientos tales como la Metafísica
Práctica, la Nueva Psicología y la Ciencia Divina.
Fox fue
educado en Inglaterra, en donde llegó a graduarse como Ingeniero
Eléctrico, luego de cursar estudios en Stamford Hill, una facultad de la
Orden Jesuita cercana a Londres.
Su interés por la filosofía del
Nuevo Pensamiento, lo impulsó a tomar contacto con las actividades de
este movimiento. Conoció personalmente al juez inglés Thomas Troward,
uno de los precursores de esta filosofía. En 1914, Fox asistió a la
reunión que organizara en Londres la Alianza Internacional del Nuevo
Pensamiento. En 1928 ofreció su primera conferencia sobre el Nuevo
Pensamiento, en el Mortimer Hall, en la capital inglesa.
Luego de
estas experiencias, viajó hacia los Estados Unidos. Allí, fue ordenado
como Ministro de la Ciencia Divina por la Rev. Nona Brooks. En 1931 fue
seleccionado para ser el sucesor del Rev. W. John Murray, en la
conducción de la Primera Iglesia de la Ciencia Divina de Nueva York,
también conocida como Iglesia del Cristo Sanador de Nueva York. De esta
manera, el Rev. Emmet Fox dio inicio a un ministerio que duró veinte
años y que se hizo inmensamente popular en los Estados Unidos,
proyectándose a todo el mundo a través de sus escritos.
Las
conferencias y sermones del Rev. Emmet Fox convocaban a grandes
multitudes. Más de cinco mil personas acudían a sus conferencias
matutinas de los domingos en el Hippodrome Theatre, en el Manhattan
Opera House o en el Carnegie Hall. Sus sermones, llenos de sencillas
pero profundas reflexiones, nunca duraban más de veinte minutos. Él le
hablaba a la gente sobre Dios en términos personales e íntimos,
animándolos a descubrir y desarrollar su propio poder creativo y a
relacionarse con Dios para la solución de sus problemas cotidianos:
"Este poder es la verdadera fuente de todas las cosas que existen. Sólo
necesita fluir dentro de tu propio ser y transformarte en salud, en
verdadera prosperidad, en inspiración o en cualquier cosa que puedas
necesitar. El poder está allí. Está presente en todas partes. No le
pertenece a nadie en particular, porque le pertenece a todos. Está
siempre aguardando, a todo momento, para que los hombres y mujeres lo
convoquen y lo usen, no solamente en las crisis sino en cada problema,
aunque sea pequeño, de tu vida diaria".
Con su talento para
hablar y escribir con dinamismo y claridad, el Rev. Fox señalaba: "Tarde
o temprano tendrás que poner primero a Dios en tu vida, Dios se
convertirá en lo único que realmente importa. No necesita ser lo único
en tu vida, sino lo primero (...) cuando esto ocurre, tu vida se hace
más simple, más rica e infinitamente más provechosa".
Uno de los
puntos centrales en las enseñanzas del Rev. Fox era que el Amor y el
Perdón son las claves para la transformación personal: "El Amor es, de
lejos, lo más importante de todas las cosas. Es la Puerta de Oro del
Paraíso. Orar por el entendimiento del amor y meditar diariamente sobre
ello (...) es lo que despeja al miedo. Es lo que satisface a la Ley.
Cubre a una multitud de pecados. El Amor es absolutamente invencible".
El Rev. Fox señalaba que el perdón era una parte integral de lo que
él llamaba el Sendero del Amor: "el cual está abierto a todos, en toda
circunstancia y sobre el cual puedes caminar a cualquier momento, en
este momento si lo deseas. (...) Este sendero no te llama a trabajar en
una onerosa investigación, porque es en tu propia vida diaria, en tus
ordinarios acontecimientos diarios, donde se encuentra tu
experimentación. No necesita de ninguna referencia de libros, ni de
entrenamiento profesional, ni de ningún aparato externo de ninguna
clase. Todo lo que se necesita es que empieces a desechar, firmemente,
de tu mentalidad a todo pensamiento de condena personal (debes condenar
a la acción incorrecta, pero no a quien la comete), a los resentimientos
por viejas injurias y a cada cosa que sea contraria a la ley del Amor.
No debes permitirte odiar a ninguna persona, ni grupo ni a nadie.
Mediante el diario ejercicio de la fe, debes construir la verdadera
conciencia del Amor y, entonces, el resto del desarrollo espiritual lo
seguirá. El amor te curará. Que el Amor te ilumine".
Las
enseñanzas del Rev. Fox ejercieron una gran influencia en la entonces
naciente organización de los "Alcohólicos Anónimos" (AA. AA.). La
secretaria del Rev. Fox era la madre de un hombre llamado "Al", quien
fue uno de los primeros alcohólicos recuperados. "Al" trabajaba muy
cercanamente con Bill Wilson, uno de los co-fundadores de AA. AA.
Mediante esta conexión, los grupos de AA. AA. empezaron a acudir a las
charlas ofrecidas por el Rev. Fox y a leer algunos de sus textos,
especialmente el libro "El Sermón de la Montaña", que se convirtió en
uno de los libros cuya lectura era recomendada para el proceso de
recuperación.
Ciertos conceptos del Rev. Fox, como el de vivir
"un día a la vez", el que cada persona es responsable por sus propios
pensamientos y la necesidad de librarse de los resentimientos, encajaban
perfectamente con la filosofía de recuperación de los AA. AA. El Rev.
Fox enfatizaba que una de las reglas más importantes para el crecimiento
personal, era el vivir en el presente: "Vive el hoy y no te permitas
vivir en el pasado, bajo ningún pretexto. Vivir en el pasado significa
pensar en las cosas que ocurrieron, reviviendo los hechos, especialmente
si lo haces con sentimiento (...) entrénate a ti mismo para ser un
hombre o una mujer que vive un día a la vez. Te sorprenderás al ver cómo
las condiciones cambian rápidamente cuando te acercas a este ideal".
El Rev. Emmet Fox escribió varios libros y folletos que alcanzaron
fama mundial. Sus obras fueron y aún son muy populares hoy en día. Se
calcula que, en todo el mundo, 10 millones de personas han leído alguno
de sus escritos. En la actualidad, muchas de sus obras son encontradas
no solamente en librerías comunes sino también en librerías religiosas,
ya que sus textos son ampliamente leídos por ministros de diversas
denominaciones religiosas.
El Rev. Emmet Fox hizo su transición
en París, Francia, el 13 de agosto de 1951. Su gran amigo, el Rev.
Herman Wolhron, quien con su esposa Blanche estuvieron presentes en el
momento de su transición, lo sucedió en la conducción de la Primera
Iglesia de la Ciencia Divina de Nueva York.
El Sermón Del Monte
La Llave Para Triunfar En La Vida
- Capítulo 1 ¿Qué enseñó Jesús?
- Capítulo 2 Las Bienaventuranzas
- Capítulo 3 Como un hombre piensa
- Capítulo 4 No resistáis al Mal
- Capítulo 5 Tesoro en los Cielos
- Capítulo 6 Con la medida con que midiereis
- Capítulo 7 Por sus frutos
- El Padre Nuestro (Una interpretación)
Libros
- La llave para el éxito en la Vida.
- El Sermón de la Montaña.
- Los Diez Mandamientos
- El Poder del Pensamiento Constructivo
- Cambie su vida
- Diagramas para Vivir: La Biblia Desvelada
- Descubra y use su Poder Interior
- La Dieta Mental de Siete Días
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