HISTORIAS AERONÁUTICAS

SEGUNDA PARTE

VERSIONES CONTRADICTORIAS

El día 20 de Octubre en la tarde, décimo desde la desaparición del MI - 8, llegaron a la zona de búsqueda un hermano y un cuñado del capitán Gutiérrez, venían directamente de Lima y estaban ansiosos por conocer la información que pudieran proporcionarles; el oficial que los recibió les informó brevemente que Eco Bravo, Jefe de Búsqueda o JEBUS , en ese momento se encontraba volando pero que regresaría en una hora aproximadamente y que sería él quien les daría toda la información posible, mientras tanto podrían alojarse y descansar.

Por supuesto que lo que querían no era descansar sino recibir alguna información que les diera luces respecto de la búsqueda, por lo que antes de diez minutos estuvieron reunidos con el oficial que los recibió a su llegada. En Lima habían sido informados en términos generales de lo que se estaba haciendo, pero la angustia de no saber el paradero del hermano los había empujado a constituirse en el campamento base de la búsqueda y querían, necesitaban, cerciorarse de que se estaba haciendo lo posible por ubicar a la tripulación desaparecida, mientras charlaban miraban constantemente el reloj hasta que les avisaron que el helicóptero llegaría en diez minutos.

No habían transcurrido tres minutos aun cuando un “montaraz” señaló en una dirección determinada y anunció que el helicóptero ya estaba cerca, todos aguzaron el oído pero nadie escuchaba el característico sonido de las palas; un par de minutos más tarde recién se empezó a escuchar el “flapeo” del rotor acercándose al campamento por la dirección que antes había indicado el montaraz

El rotor no se había detenido aun cuando “Eco Bravo” descendió del helicóptero y se dirigió directamente al grupo formado por los hermanos, el oficial que los recibió y otros miembros del equipo de búsqueda.

     - Hola, buenas tardes, soy el JEBUS - Eco Bravo se acercó extendiendo la mano para saludarlos

     - Hola Mayor, buenas tardes ¿Le avisaron de Lima que veníamos? - la pregunta parecía haber sido hecha más por compromiso que otra cosa, tal vez no sabían cómo enfocar el tema directamente.

     - Sí, claro, en Lima les habrán informado de lo que estamos haciendo acá - Eco Bravo encabezó la marcha hacia las instalaciones - vamos conversando por el camino - dijo, mientras se dirigía hacia el comedor, lugar de las reuniones diarias después de los vuelos

Al llegar al comedor se sentaron los cuatro alrededor de una mesa, Eco Bravo, el oficial que los acompañaba y los dos hermanos; el empleado se acercó solícito para ofrecerles algo de beber y los cuatro se inclinaron por pedir café; durante veinte minutos el JEBUS les fue informando, carta en mano, los detalles de la búsqueda.

     - Ahora las cosas se han puesto más difíciles, espero que lo comprendan; como hemos sobrevolado varias veces por la misma zona, los pobladores caen en confusión y nos informan que han visto un helicóptero tal día, a tal hora en tal punto; como ven, llevamos un registro detallado de nuestros vuelos y hemos comprobado, más de una vez, que se trata de alguno de nuestros propios vuelos de búsqueda - los hermanos escuchaban atentamente y hacían preguntas cuando querían alguna precisión - además esta gente confunden los días transcurridos, y al final no saben precisar si lo que vieron fue hace tres o cuatro días, tú les preguntas

     - Entonces ¿fue hace tres o hace cuatro días?

     - Si, hace tres o cuatro días

     - ¿Hace tres días?

     - Sí, hace tres días

     - ¿Tres o cuatro días?

     - Sí, hace cuatro días

     - Parece que para ellos lo importante no es el día, sino el hecho en sí ¿Cómo confiar en lo que nos dicen? - continuó Eco Bravo - ahora mismo, esta mañana, hubo una supuesta información que trajo una aguaruna

     - ¿Qué, qué decía la aguaruna? - preguntó el hermano

     - Desde el comienzo sonó fantasioso, pero no quise dejar de averiguar si había algo de cierto

     - ¿Pero qué decía la aguaruna? - se impacientó el cuñado.

     - Cuando vino al campamento primero habló con un técnico y él la llevó a mi presencia, lo delicado fue que ella había venido expresamente, surcando dos días, para contarme que su marido le había dicho que “había visto caer el helicóptero al medio de una laguna”, y que ella sabía que allí vivían unos indios malos que se comen a los humanos

     - ¿Y qué pasó?
- Lo que pasó fue que cuando hice venir al marido este salió con que a él le habían contado de la existencia de esa cocha y esos indios malos pero que él nunca había ido por ahí; o sea un cuento chino. ¿Qué hacer? No podemos desestimar dato alguno, especialmente si no tenemos ninguna información.

     - Mayor, el panorama que nos ha pintado es muy pesimista, prácticamente nos ha dicho que no saben qué más hacer ¿Es así?

     - Sí, así es - el Jefe de Búsqueda hizo una pausa, los rostros de los hermanos se nublaron, anonadados guardaron silencio unos segundos.

     - ¿Entonces...? ¿No se puede hacer nada más? ¿Pero van a seguir buscando, no?

     - Sí, por supuesto, pero.....- el mayor parecía dudar entre continuar o guardar Silencio

     - Por favor, si tiene algo que decirnos hágalo ahora, para eso hemos venido

     - Está bien, escuchen; por ley vamos a seguir buscando una y otra vez, hasta por quince días, pero ese no es el punto - el mayor tragó saliva, tomó aire y continuó - ustedes han visto cómo es el terreno, variado pero siempre difícil, podrían estar en cualquier lugar y nosotros no verlos, y ya llevamos diez días buscándolos sin resultado alguno, no hemos conseguido ni un solo indicio o información, prácticamente estamos dando palos de ciego

     - Y eso ¿qué significa?

     - Mi opinión personal, por mi experiencia, y disculpen si soy muy crudo - lo dijo de corrido y continuó sin pausa - si ellos no salen por sus propios medios sus posibilidades son casi nulas, ya ha pasado demasiado tiempo. Lo siento. Los hermanos se miraron entre sí, en silencio, abatidos guardaron silencio asimilando lo que acababan de escuchar - Entonces ¿qué nos sugiere?

     - Si quieren pueden quedarse con nosotros, eso no es problema, me gustaría decirles otra cosa pero en realidad no nos ayudarían en nada - los hermanos se levantaron e hicieron un aparte para conversar entre sí.

     - Mayor, vamos a conversarlo entre nosotros y luego le avisamos qué vamos a hacer

Diez minutos más tarde buscaron al mayor para comunicarle su decisión; regresarían a Lima al día siguiente.



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- Desilusión